jueves, febrero 25, 2010

Mi pareja me evita ¿qué puedo hacer?

Todos recordamos los finales felices de las películas en los que los enamorados se besan apasionadamente y el tiempo se detiene. Los créditos aparecen y finaliza la historia. Pero nadie nos cuenta qué les pasa después: cómo  llevarán su día a día, el estrés del trabajo, el aburrimiento, las manías del otro, los olores corporales, los pelos en la ducha, los ronquidos durante la noche y un montón de etcéteras más. Seamos realistas, llevar adelante una relación de pareja es difícil.
El enamoramiento puede ser como una droga que nos mantiene exaltados a todas horas y que conduce nuestros pensamientos hacia la otra persona. Gastamos nuestras energías en imaginar un futuro conjunto. Muchos sueños se proyectan en el otro… a la vez que muchas inseguridades y anhelos personales. Nos creemos más fuertes de lo que somos porque alguien apoya nuestro proyecto de vida. Olvidamos, a fin de cuentas, que el otro también es un individuo y que, como tal, debe desarrollarse por separado y buscar su propio sistema de valores. Compartir unas expectativas de futuro no significa compartirlo todo. Démonos un espacio para ver quiénes somos y hacia dónde vamos. Y dejemos que nuestra pareja haga lo propio.
Hemos de tener claro que las relaciones amorosas no son una balsa calma. Hay momentos malos y buenos, hay fases de búsqueda y fases de placer. Cuando una pareja lleva mucho tiempo juntos es normal toparse ante momentos de crisis en los que uno de los dos se desmarca y empieza a evitar al otro ¿Por qué? Normalmente evitamos a nuestra pareja porque tememos enfrentarnos a la verdad, a la nuestra y a la del otro. Es posible que el amor se haya acabado, pero también es posible que los dos miembros del clan hayan evolucionado separadamente y ya no sepan qué decirse.
Todos tenemos miedo a que nuestro universo se desestabilice. Y cuando la persona que duerme a nuestro lado, y con la cual hemos construido nuestro lugar en el mundo, aparece ante nosotros como una extraña, solemos reaccionar evitando el problema de raíz. Los síntomas pueden ser la falta de apetito sexual, de conversación, de momentos de soledad en pareja. De repente el otro comienza a tener un millón de ocupaciones y amistades que no conocías, moviéndose en un nuevo espacio del que tú estás excluido.
¿Qué es lo que puedes hacer? Las opciones son varias, pero todas ellas pasan por calibrar en qué punto se encuentra vuestra relación. Existen psicólogos especializados en problemas de pareja que pueden ayudaros a mejorar la comunicación y el mutuo entendimiento. Acepta que tu pareja no simboliza, pese a lo romántico de la propuesta, una media naranja: no puedes proyectar todos tus deseos y carencias en el otro, aprende a ser autosuficiente y flexible. No hay una sola manera de entender las relaciones, encuentra la tuya.
Si tu pareja te evita, te debe una explicación. Sin embargo, si te encuentras ante una situación de total incomunicación, imposible de remediar, quizás sea mejor enfrentarse a la realidad, aprender a volar sólo e incluso buscar pareja nueva.

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